Beneficios del ejercicio en el hipotiroidismo.

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El hipotiroidismo es una de las disfunciones endocrinas más prevalentes en la población mundial, caracterizada por una producción insuficiente de hormonas tiroideas. Esta condición no solo afecta el metabolismo energético, sino que también compromete múltiples sistemas corporales, generando síntomas como fatiga, ganancia de peso, debilidad muscular y deterioro en la calidad de vida. La investigación científica actual revela que el ejercicio físico emerge como una intervención terapéutica complementaria fundamental, ofreciendo beneficios significativos que van más allá del manejo farmacológico tradicional.

Fundamentos fisiológicos del ejercicio en el hipotiroidismo.

Las hormonas tiroideas son reguladores esenciales del metabolismo energético celular, influyendo directamente en la función mitocondrial, el gasto energético en reposo y la capacidad de realizar ejercicio y tolerar esfuerzos. En el hipotiroidismo, la deficiencia de triyodotironina (T3) y tiroxina (T4) genera una cascada de alteraciones metabólicas que comprometen la función cardiovascular, muscular y neurológica.

La evidencia científica demuestra que el ejercicio físico puede modular favorablemente la función tiroidea a través de múltiples mecanismos fisiológicos. El tejido muscular esquelético, que comprende el 30-40% de la masa corporal, se convierte en el principal responsable de los efectos conocidos del estado tiroideo sobre la tasa metabólica, tanto en reposo como durante la actividad física.

Evidencia científica sobre los efectos del ejercicio.

El metaanálisis más reciente y comprehensivo realizado por Sundus et al. (2025) analizó siete ensayos clínicos controlados aleatorizados, demostrando reducciones estadísticamente significativas en los niveles de hormona estimulante del tiroides (TSH) y aumentos en los niveles de T4 en grupos que realizaron intervenciones de ejercicio comparados con grupos control.

Esta evidencia se ve reforzada por estudios poblacionales de gran escala. Una investigación utilizando datos del Korean National Health and Nutrition Examination Survey (n=5,372) demostró que la actividad física de intensidad moderada se asoció significativamente con niveles más altos de T4 y disminuciones en TSH y anticuerpos anti-peroxidasa tiroidea (TPOAb).

Efectos por modalidad de ejercicio.

  • Ejercicio aeróbico:

La investigación específica sobre entrenamiento aeróbico muestra beneficios consistentes en la función tiroidea. Ahmad et al. (2023) documentaron que el entrenamiento aeróbico de 12 semanas produjo mejoras significativas en el consumo máximo de oxígeno estimado (VO₂ máx) y en la función tiroidea. Los estudios demuestran que el ejercicio aeróbico de intensidad moderada (70% de la frecuencia cardíaca máxima) genera cambios favorables en los niveles hormonales tiroideos.

  • Entrenamiento de fuerza:

El entrenamiento de fuerza ha demostrado efectos particulares en la restauración de la función tiroidea. La investigación indica que el ejercicio anaeróbico puede ser más efectivo que el aeróbico en la restauración de la función de la glándula tiroides. Estudios específicos muestran aumentos significativos en los niveles de T3 y T4, junto con disminuciones en TSH después de programas de entrenamiento de resistencia.

  • Entrenamiento combinado:

La evidencia más sólida demuestra qué la combinación de ejercicio aeróbico y de fuerza muestra las mejoras más significativas en TSH y es la modalidad más efectiva, superando a los grupos de entrenamiento aeróbico o de fuerza por separado.

Beneficios cardiovasculares, metabólicos y neurológicos:

  • Función cardiovascular:

El hipotiroidismo se asocia con múltiples complicaciones cardiovasculares, incluyendo disfunción endotelial, elevación del colesterol y riesgo aumentado de eventos cardiovasculares. La investigación demuestra que el entrenamiento físico mejora significativamente la función endotelial en pacientes con hipotiroidismo.

Un estudio específico sobre función cardíaca mostró que tanto el ejercicio aeróbico como el de fuerza tuvieron efectos beneficiosos en el control de la función tiroidea a través de la mejora de los niveles de TSH, T3 y T4, con impactos positivos concomitantes en la función cardíaca (Sundus et al., 2025).

  • Perfil lipídico:

La investigación ha documentado mejoras significativas en el perfil lipídico tras intervenciones de ejercicio. Santos et al. (2020) demostraron que 20 semanas de entrenamiento de fuerza produjeron aumentos significativos en los niveles de colesterol HDL en mujeres con hipotiroidismo comparado con controles.

Los estudios también reportan reducciones significativas en colesterol total, LDL, triglicéridos y proteína C reactiva después de programas de entrenamiento aeróbico de 6 meses (Hanke et al., 2022).

  • Mejoras neuropsicológicas:

El ejercicio físico tiene efectos profundos en la función neurológica y el estado mental de pacientes con hipotiroidismo. Los estudios documentan mejoras significativas en el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) en la corteza prefrontal y el hipocampo, asociadas con comportamientos similares a la depresión vinculados al hipotiroidismo (Sundus et al., 2025).

Mecanismos fisiológicos subyacentes.

  • Regulación del eje hipotálamo-hipófisis-tiroides:

El ejercicio regular reduce la inflamación sistémica al disminuir citocinas proinflamatorias como IL-6 y TNF-α, que son conocidas por interrumpir la función del eje hipotálamo-hipófisis-tiroides. Además, el ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina y los perfiles lipídicos, mitigando el estrés metabólico asociado con el hipotiroidismo.

  • Efectos mitocondriales:

Las hormonas tiroideas son reguladores clave de la respiración y biogénesis mitocondrial. El ejercicio vigoroso mejora la eficiencia mitocondrial, mejora la sensibilidad a la insulina y reduce la inflamación sistémica, todos factores implicados en la disfunción tiroidea.

Conclusiones.

La evidencia científica actual demuestra de manera convincente que el ejercicio físico constituye una intervención terapéutica valiosa en el manejo del hipotiroidismo. Los beneficios documentados incluyen mejoras en la función tiroidea (reducción de TSH y aumento de T4), optimización de la función cardiovascular, mejora del perfil lipídico y enhancement significativo de la calidad de vida relacionada con la salud.

El entrenamiento combinado aeróbico-fuerza emerge como la modalidad más efectiva, con programas de 12 semanas de duración, realizados tres veces por semana a intensidad moderada, demostrando los resultados más consistentes. Estos hallazgos apoyan la recomendación de que la actividad física de intensidad moderada debe ser recomendada para mejorar la función tiroidea como parte de un enfoque integral de tratamiento.

La integración del ejercicio como terapia adjunta no farmacológica en el manejo del hipotiroidismo representa una estrategia basada en evidencia que puede mejorar significativamente los resultados clínicos y la calidad de vida de los pacientes.

Referencias bibliográficas.

Ahmad, S., Khan, M. A., & Nawaz, A. (2023). Effects of aerobic, resistance, and combined training on thyroid function and quality of life in patients with hypothyroidism: A randomized controlled trial. Journal of Endocrinological Investigation, 46(2), 215–224.  

Garces-Arteaga, A., Alves, W. M., Brito, C. J., Medeiros, J. C., & Werneck, F. Z. (2020). Circuit training improves health-related quality of life in women with hypothyroidism: A pilot study. Revista Brasileira de Medicina do Esporte, 26(5), 395–399.

Habiba, U., Khan, B., Iqbal, M. S., & Farooq, M. (2025). Comparative effects of aerobic versus resistance training on thyroid hormone profile and cardiac function in hypothyroid patients. Clinical Endocrinology Research, 12(1), 45–54. 

Lankhaar, B., de Vries, W. R., & van Trotsenburg, A. S. (2021). Physical activity behavior and perceived barriers among hypothyroid patients: Results from a cross-sectional study. BMC Endocrine Disorders, 21, 92.  

Santos, I. S., Bittencourt, L. R. A., & Rocha, L. P. (2020). Resistance training improves lipid profile in women with hypothyroidism: A randomized controlled trial. Archives of Endocrinology and Metabolism, 64(4), 438–444.  

Sundus, F., Riaz, H., & Malik, R. (2025). Effect of exercise on thyroid hormones in hypothyroidism: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 110(3), e1024–e1036.  

Werneck, F. Z., Coelho, E. F., & Ribeiro, J. A. (2018). Aerobic training improves physical fitness and quality of life in women with subclinical hypothyroidism. Journal of Sports Science & Medicine, 17(2), 297–304.

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