¿Pueden las personas con fibromialgia o síndrome de fatiga crónica realizar ejercicio?

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En muchas ocasiones, estas personas suelen evitar el ejercicio debido a que la actividad física con frecuencia puede agravar los síntomas, especialmente en las etapas tempranas de la enfermedad. 

Esto acaba ocasionando un bajo nivel de acondicionamiento y estas personas pueden experimentar reducciones significativas en su estatus de salud, de aptitud física y de rendimiento funcional. 

Debido a las diferencias en la tolerancia al ejercicio y en la severidad de estas enfermedades, el nivel de aptitud física y los síntomas pueden variar dramáticamente en función de cada persona. Por esta razón, es complejo realizar una guía de ejercicio que sirva de referencia para tratar estas alteraciones. Lo primero que debemos tener claro es que, para desarrollar un programa efectivo de entrenamiento de fuerza para estas personas, los profesionales relacionados con la actividad física deben estar preparados para modificar las sesiones de ejercicio en base a las variaciones diarias en los niveles de fatiga y en la sintomatología de cada persona. Una vez más, la individualización del ejercicio es fundamental. 

Para luchar contra sus síntomas, a parte de los tratamientos farmacológicos, el ejercicio físico cuenta con evidencia que le posiciona como un tratamiento complementario muy beneficioso. 

Entonces… ¿Qué puede hacer el ejercicio por las personas que padecen fibromialgia y síndrome de fatiga crónica? 

En el caso de la fibromialgia, el ejercicio es un gran coadyuvante al tratamiento para la mejora del síntoma principal: el dolor (Papadopoulou et al., 2016). Las personas con mejor forma física tienen una menor manifestación de la enfermedad (Soriano-Maldonado et al., 2015). 

Para las con síndrome de fatiga crónica (SFC), el ejercicio también puede mejorar significativamente el estatus de salud, de aptitud física y la calidad de vida, incidiendo de forma directa sobre la fatiga (Dawes & Stephenson, 2008). 

El entrenamiento de diversos tipos ha demostrado obtener beneficios en personas con fibromialgia y SFC.  

  1. FIBROMIALGIA 

En primer lugar, el ejercicio aeróbico ayuda principalmente a la mejora del dolor, pero también puede influir en el bienestar psicológico (mejorando los niveles de nasiedad y depresión que se desarrollan en numerosos pacientes con esta patología) (Sañudo et al., 2010). También ayuda a mejorar la fatiga y a controlar el peso corporal (que puede influir en el estrés articular). En cuanto al entrenamiento de fuerza, también es capaz de reducir significativamente el dolor y la resistencia a la fatiga (Andrade et al., 2019). 

  1. SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA: 

El ejercicio aeróbico debería hacer énfasis en actividades de bajo impacto (actividades acuáticas, caminatas, bicicleta, etc.). La intensidad de estas actividades debería ser entre ligera y moderada en una escala de percepción de esfuerzo. Se puede comenzar con sesiones muy cortas (5-10 minutos) y muy frecuentes de ejercicio cardiovascular, a una intensidad ligera-moderada y de 3 a 5 veces por semana (según lo permita la tolerancia al ejercicio). Esto puede resultar más interesante que comenzar con una única sesión de ejercicio de larga duración, con el objetivo de mejorar la adherencia al ejercicio, reducir los efectos de la fatiga post-esfuerzo y retrasar el comienzo de la inflamación muscular (Dawes & Stephenson, 2008). 

Respecto al ejercicio de fuerza en personas con SFC, el fortalecimiento de los principales grupos musculares puede reducir significativamente la fatiga como resultado de la mejora de la eficiencia mecánica durante la realización de muchas de las actividades cotidianas. Como pauta general, no es recomendable realizar los ejercicios hasta el punto de la fatiga volitiva debido a que esto puede exacerbar los síntomas de la enfermedad y puede potencialmente derivar en cinesofobia o miedo al movimiento (VanNess et al., 2003). Se puede comenzar con ejercicios multiarticulares con el propio peso corporal para incorporar progresivamente cargas externas. Del mismo modo, se puede progresar de ejercicios donde se trabaje sentad@ a realizar ejercicios de pie (siempre que sean bien tolerados). Como guía general, una vez que estas personas son capaces de realizar aproximadamente 10-15 repeticiones con la técnica apropiada y sin una fatiga significativa, se pueden introducir ejercicios con pesos libres y máquinas. Se debe seleccionar una intensidad con la cual los individuos sientan que pudieran haber realizado al menos dos repeticiones adicionales al final de cada serie. El objetivo es mejorar el sistema músculo-esquelético, reducir la fatiga post esfuerzo y el malestar relacionado con la actividad física.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Andrade, A., Steffens, R. D. A. K., Sieczkowska, S. M., Tartaruga, L. A. P., & Vilarino, G. T. (2019). A systematic review of the effects of strength training in patients with fibromyalgia: clinical outcomes and design considerations. Advances in Rheumatology, 58. 

Dawes, J., & Stephenson, M. D. (2008). Training individuals with chronic fatigue syndrome. Strength & Conditioning Journal, 30(6), 55-57. 

Papadopoulou, D., Fassoulaki, A., Tsoulas, C., Siafaka, I., & Vadalouca, A. (2016). A meta-analysis to determine the effect of pharmacological and non-pharmacological treatments on fibromyalgia symptoms comprising OMERACT-10 response criteria. Clinical rheumatology, 35(3), 573-586. 

Sañudo, B., Galiano, D., Carrasco, L., & De Hoyo, M. (2010). Evidencias para la prescripción de ejercicio físico en pacientes con fibromialgia. Revista andaluza de medicina del deporte, 3(4), 159-169. 

Soriano-Maldonado, A., Henriksen, M., Segura-Jiménez, V., Aparicio, V. A., Carbonell-Baeza, A., Delgado-Fernández, M., … & Ruiz, J. R. (2015). Association of physical fitness with fibromyalgia severity in women: the al-Ándalus project. Archives of physical medicine and rehabilitation, 96(9), 1599-1605. 

VanNess, J. M., Snell, C. R., Strayer, D. R., Dempsey, L. I. N. E., & Stevens, S. R. (2003). Subclassifying chronic fatigue syndrome through exercise testing. Medicine and science in sports and exercise, 35(6), 908-913. 

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