Menopausia y ejercicio: Cuida de tu salud cardiometabólica

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Antes de la menopausia, las mujeres tienen menor prevalencia de enfermedades cardiovasculares y metabólicas en comparación con los hombres del mismo grupo de edad. Sin embargo, después de la menopausia, existe una mayor prevalencia de estas enfermedades en las mujeres (Dias-Rodrigues et al., 2019). El inicio de la menopausia, con la consiguiente pérdida de estrógenos, se asocia con un aumento del riesgo de eventos cardiovasculares, en parte debido a la alteración de la función endotelial vascular, un aumento en presión arterial y un mayor riesgo de aterosclerosis (Mozaffarian et al., 2015).

Además de estos cambios, también son frecuentes el desarrollo de enfermedades sistémicas como el Síndrome Metabólico. Este síndrome se define como un conjunto de cambios en el metabolismo que generan disfunciones en los niveles lipídicos y glucémicos, favoreciendo el desarrollo de enfermedades como el depósito de grasa visceral (obesidad central) y dislipemia. El hipoestrogenismo relacionado con la menopausia es una de las causas que altera el metabolismo endocrino con consecuencias en la ganancia de peso corporal, depósito selectivo de tejido adiposo y alteraciones en el perfil lipídico. Por tanto, esta reducción en la producción de hormonas ováricas se relaciona con la aparición y empeoramiento de enfermedades cardiovasculares y metabólicas. El ejercicio físico inhibe la aparición de tales agravaciones al promover la pérdida de peso, el control de la presión arterial y tener efectos antiinflamatorios y antioxidantes.

EFECTOS DEL EJERCICIO SOBRE EL ENDOTELIO

Las sustancias vasoactivas presentes en la circulación o excretadas por las células endoteliales ayudan a regular la presión arterial controlando el tono vascular, modulando la resistencia vascular periférica y la remodelación celular. La disfunción es una característica temprana del desarrollo de enfermedades cardiovasculares y se ha demostrado que aumenta a lo largo de las etapas de la menopausia. El ejercicio se considera un potente estímulo para mejorar la función endotelial a través de sus efectos multifacéticos sobre el tono vascular, la inflamación, las especies reactivas de oxígeno (ROS), la trombosis y la agregación plaquetaria (Witkowskia & Serviente, 2018). El ejercicio físico reduce los niveles de factores iniciadores del proceso y progreso de la aterosclerosis, jugando un papel importante en la mejora de la función endotelial (Merino et al., 2013). Es importante señalar que existen numerosos beneficios del ejercicio para reducir el riesgo cardiovascular, con énfasis en la disminución de los niveles de marcadores proinflamatorios, aumento de la sensibilidad a la insulina y mejora de la capacidad cardiopulmonar. El óxido nítrico apareció en varios estudios como un factor con un papel importante en el sistema cardiovascular, actuando como vasodilatador. Cuando se realiza ejercicio físico regular, se produce un aumento en la producción de NO por parte de las células endoteliales, a través del estrés de cizalla, promoviendo efectos vasodilatadores y antitrombóticos.

Figura 1. Factores relacionados con la lesión o disfunción endotelial.

EFECTOS DEL EJERCICIO SOBRE LA PRESIÓN ARTERIAL

Un efecto beneficioso del ejercicio físico regular sobre el control de la presión arterial es que estimula la secreción de óxido nítrico (NO) por las células endoteliales, provocando vasodilatación y controlando la presión arterial a corto y medio plazo. El NO promueve la relajación del músculo liso vascular, disminuyendo el tono vascular y los valores de presión arterial.

El ejercicio físico regular promueve efectos beneficiosos para las mujeres menopáusicas, reduciendo los niveles de presión arterial en mujeres hipertensas y previniendo su incidencia en mujeres normotensas, contribuyendo al envejecimiento activo y saludable.

En cuanto a la distensibilidad arterial, los estudios han demostrado que el ejercicio mejora la distensibilidad arterial, reduciendo los riesgos cardiovasculares y la presión arterial (Swift et al., 2012; Thomopoulos et al., 2013).

EFECTOS ANTIOXIDANTES DEL EJERCICIO

El ejercicio físico en mujeres postmenopáusicas resulta en un aumento del sistema antioxidante, medido por las enzimas superóxido dismutasa y glutatión peroxidasa. Estas enzimas son esenciales en el proceso de estrés oxidativo y necesario para el mantenimiento de la vida, ya que previenen, controlan y previenen la producción excesiva de radicales libres involucrados en las reacciones que desencadenan la incidencia del daño oxidativo (Heeren et al., 2008).

CONCLUSIONES

El ejercicio físico reduce los niveles de presión arterial, la frecuencia cardíaca y mejora la sensibilidad de los receptores de presión arterial debido al aumento de las actividades de las enzimas oxidantes y la reducción del estrés oxidativo. Reforzando la importancia del ejercicio físico como agente cardioprotector, los estudios han observado las mujeres postmenopáusicas que realizan ejercicio físico tienen mayor sensibilidad de los receptores de presión arterial y menor variabilidad de la frecuencia cardiaca en comparación con las mujeres menopáusicas sedentarias. El efecto protector del ejercicio físico regular sobre el sistema cardiovascular promueve cambios beneficiosos al reducir los riesgos cardiovasculares, mejorar los parámetros metabólicos, reducir la incidencia de patologías y promover el mantenimiento de la calidad de vida y el bienestar de las mujeres en la postmenopausia.

Figura 2. Efectos beneficiosos del ejercicio sobre la salud cardiovascular.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Dias- Rodrigues, R., Lemos-Carvalho, B., & Neves-Gonçalves, G. K. (2019). Effect of physical exercise on cardiometabolic parameters in post-menopause: an integrative review. Revista Brasileira de Geriatria e Gerontologia, 22.

Heeren, M. V., Bernardes, N., da Silva Dias, D., Bueno, H. M. P., de Oliveira Brito, J., Sanches, Í. C., … & De Angelis, K. (2008). Treinamento físico melhora a saúde cardiovascular em mulheres no climatério. Motriz. Journal of Physical Education. UNESP, 187-195.

Merino J, Ferré R, Girona J, Aguas D, Cabré A, Plana N, et al. Even low physical activity levels improve vascular function in overweight and obese postmenopausal women. Menopause. 2013;20(10):1036-42.

Mozaffarian, D., Benjamin, E. J., Go, A. S., Arnett, D. K., Blaha, M. J., Cushman, M., … & Turner, M. B. (2015). Heart disease and stroke statistics—2015 update: a report from the American Heart Association. Circulation, 131(4), e29-e322.

Swift DL, Earnest CP, Katzmarzyk PT, RankinenT, Blair SN, Church TS. The effect of different doses of aerobic exercise training on exercise blood pressure in overweight and obese postmenopausal women. Menopause. 2012;19(5):503-11.

Thomopoulos C, Lombardi C, Parati G. Combined exercise training in postmenopausal women: implications for vascular hemodynamics. Menopause. 2013;15(4):221-3.

Witkowski, S., & Serviente, C. (2018). Endothelial dysfunction and menopause: is exercise an effective countermeasure?. Climacteric, 21(3), 267-275.

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